Jorge Arizmendi Diputado Distrito 1

APERTURA DEL PRIMER PERIODO ORDINARIO DE SESIONES 01 DE SEPTIEMBRE DEL 2009

SESIÓN DEL 01 DE SEPTIEMBRE DE 2009

DIP. JORGE ARIZMENDI GARCÍA:
Muchas gracias.
Con su permiso, señor Presidente de la Mesa Directiva;
Señor Gobernador Constitucional del Estado;
Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia;
Distinguidos invitados a esta Sesión Solemne de Instalación de la Quincuagésima Primera Legislatura:
En el Museo del Ágora de Atenas está depositada la primera manifestación escrita de la democracia, la Ley Ateniense de la Democracia, una estela de tamaño mediano en la que vemos “O el pueblo es coronado por la democracia”, una ley contra la tiranía y una manifestación expresa de que el poder debía de residir en el pueblo, quien habría de mostrarse siempre vigilante en su ejercicio para evitar el regreso de los tiranos al poder y no sólo eso, esta estela representa la suma de la democracia, el autogobierno de la gente y por la gente; la gente debe ser quien toma las grandes decisiones pese a sus errores o pese a sus aciertos.
Es así como se dirige en forma democrática el destino de la colectividad; así fue como sus fundadores la concibieron.
Recordar esta idea no es un ejercicio banal, todo lo contrario, no podemos entender la democracia como algo que se nos da de una vez y para siempre, ni tampoco como un mero ejercicio formal de sesión o delegación del poder. Tampoco la democracia puede ser circunscrita a episodios o acontecimientos puntuales como el día de las elecciones o un discurso de un gobernante.
Gran parte de la buena o mala fama de la democracia viene dada por la capacidad de estar alerta, para no acomodarse, para no acostumbrarse con el transcurso del tiempo a las inercias que siempre están presentes en la sociedad; las democracias perezosas se abandonan al formalismo y olvidan el sentido último de su existencia, estas democracias pueden vanagloriarse con facilidad de su longevidad o incluso, de un funcionamiento institucional más o menos normal.
Sin embargo, para los ciudadanos la realidad es bastante distinta, hoy no se sienten representados y la situación social que padecemos no es nada halagüeña, aprecian constantemente que sus demandas caen en sacos rotos y eso los lleva a la indiferencia y al conformismo. Si esta situación se consolida con el tiempo, no es difícil encontrarnos con una opinión pública desencantada de la democracia. El descrédito que provocan esos gobiernos de la democracia ha sido el caldo de cultivo de autoritarismos de diverso cuño.
Hay voces que consideran que la democracia produce irreversiblemente estos problemas, pero la realidad es que no puede existir la democracia sin ciudadanos democráticos. El reto de la democracia actual, como punto de partida, es construir y consolidar la democracia como el mejor sistema posible, en donde los ciudadanos estén cada vez más cerca de las decisiones políticas. Si la mayoría de la gente tomara decisiones ¿por qué los niveles de pobreza? Si la mayoría de la gente tomara decisiones ¿por qué el desempleo?
Por eso, tenemos que recuperar el prestigio de la democracia, superando el simplismo de que sólo favorece a unos, a los que mandan o a los que tienen el dinero y desprotegen a los demás; así la democracia sólo pierde su identidad, se hace patrimonio de pocos y asume el rol de protección exclusiva de los intereses de las grandes corporaciones, de los dueños del capital de un país o de las oligarquías locales.
La política democrática no se reduce sólo a la organización del poder, a la construcción de consensos o a la mediación de intereses diversos o peor aún, a la administración de los recursos públicos. La política puede ser todo eso, pero también una convicción que se expresa en un estilo de Gobierno.
Sin duda, la profundización de la democracia implica resolver la problemática social, económica y política del Estado de Morelos, con visión de futuro y compromiso de Estado, los diputados del PRI estamos dispuestos a ejercer una política democrática como método de solución de conflictos a través del diálogo con las diferentes partes entre actores y sus representantes.
Es el diálogo la expresión de las partes, diálogo es expresar pero también es escuchar y a partir de un diálogo respetuoso y propositivo entre los actores, es encontrar coincidencias y superar diferencias, con una negociación respetada y respetable que produzca acuerdos institucionales que beneficien a todos.
Practicar la política democrática no sólo debe ser una convicción de Gobierno, sino debe ser una forma de actuar, de pensar y de vivir la democracia. Los actores políticos debemos ser los primeros en poner el ejemplo a la sociedad, de que sí podemos vivir en democracia y que ésta, con sus métodos amplios, abiertos, acepta las expresiones y todos sus contenidos ¿para qué? Para resolver los problemas de la gente.
Por eso, hoy definimos que esa es la base del cambio de esta Legislatura, donde el diálogo entre los poderes del Estado y los gobiernos municipales, sea una constante para resolver los problemas del Estado de Morelos.
Por eso hoy convocamos al Poder Ejecutivo, al Poder Judicial, a los actores políticos, económicos y sociales, a los gobiernos municipales a construir un pacto donde prive la tolerancia, la equidad política y la alternancia. El PRI tiene hoy la responsabilidad de hacer de la alternancia una oportunidad histórica para el Estado.
No fincamos nuestro futuro en el fracaso del Gobierno en turno, lo que queremos como priístas y como morelenses responsables es encontrar y darle certidumbre al rumbo como Estado y como Gobierno.
Si este Gobierno es estable se debe a la resistencia de las instituciones creadas en otros tiempos y a la paciencia y sabiduría del Estado de Morelos.
Se puede y se debe cambiar, pero no se debe destruir sin sustituir; necesitamos ofertar a la ciudadanía una alternativa acorde a sus necesidades actuales para que la propia ciudadanía confíe nuevamente en las instituciones del Estado.
Con una mayoría priísta en el Congreso y con nuestras coincidencias parlamentarias, podemos iniciar la reconstrucción del proyecto de Estado desde el Poder Legislativo e iniciar un proyecto amplio de consolidación de la democracia.
De ahí la gran responsabilidad de asumir con madurez, con verdad, con responsabilidad, las decisiones que requiere el Estado, pensando siempre primero en los morelenses.
Hoy, de cara al futuro y a la gran decisión nacional del 2012, debemos decirle a la sociedad que comprendimos cabalmente el mensaje del 2000, que nos quedó claro en qué fallamos y que también tenemos claro que no podemos fallar a nuestros representados. Tenemos la oportunidad de construir el piso de un nuevo régimen político que nos permita consolidar la democracia.
Este es un momento de cambio, cambio del cual somos partícipes porque lo impulsamos, porque la situación que prevalece en nuestro país es altamente compleja.
Tenemos que vernos en ese espejo y en esa realidad, donde se profundiza el conflicto entre el Estado y la delincuencia organizada y se expresa el secuestro del ciudadano común en la muerte circunstancial o provocada que intenta, en los actores, pero sobre todo en la sociedad sembrar el desaliento, la incertidumbre y el terror. En Morelos somos más los buenos que los cobardes y malo.
Los diputados del PRI estamos dispuestos, insisto: los diputados del PRI estamos dispuestos a construir todos los días de esta Legislatura las previsiones normativas que permitan un piso democrático para la inversión pública; para la generación de empleos; para la generación de riqueza; pero también para prever los efectos del cambio climático en el abastecimiento y distribución del agua; para prever los efectos en salud pública con el nuevo tipo de influenza o con la epidemia del dengue; aportar y recomponer el sistema educativo estatal con la participación de todos los actores del proceso educativo: maestros, alumnos, padres de familia y sociedad civil.
Nunca, nunca más la violencia para acallar las expresiones democráticas del magisterio morelense. Esas son nuestras preocupaciones y por ello debemos revisar nuestra Constitución para que ahí se plasme un nuevo acuerdo político donde la Constitución de Morelos le sirva a la gente y por ello también debemos revisar las leyes que de ella emanen para que el control de los actos públicos sea de la gente para los actores del poder y no como se ha venido dando en la inercia del poder, de que las normas sean para que el poder controle a la gente.
Un pacto político transparente de cara a la sociedad, que no permita ni autoritarismos ni revanchismos, vengan de donde vengan, un pacto que no permita nunca más lastimar a la gente o a los sectores políticos, sea cual sea su demanda, siempre tendrán en el ejercicio de una política democrática que ser escuchados y no emplear la política de la fuerza, sino establecer las bases, los criterios y los procedimientos de la fuerza de la política.
Es esa nuestra obligación y es ese nuestro compromiso. Superemos en los hechos la política simplista de la toma y del daca, que no benefician a nadie, que desprestigia a todos, pero sobre todo que desprestigia a la democracia y desprestigia a la política.
Profundizaremos nuestra función legislativa en el control de los servidores públicos, del gasto público y de la responsabilidad social que representa.
Profundizaremos en la responsabilidad hacendaria y presupuestal, en el desarrollo social, en la educación, en la salud, en la asistencia social.
Hoy, más que nunca, nuestra prioridad debe ser: primero los pobres; primero los desvalidos; primero los desempleados; primero los desamparados; primero los que sufren las injusticias…
¡Primero Morelos!